El calendario dice que estamos a mediados de julio... y a mí, que ya me he acostumbrado a vivir en Irlanda, me cuesta darme cuenta de que estamos en verano. Básicamente es una estación que aquí no existe, es como un mundo paralelo donde la primavera continúa hasta que llega el otoño
Por un lado supongo que debería darme pena, sobre todo por las niñas, porque el verano es una época que se disfruta mucho. Recuerdo con mucho cariño los veranos de cuando era pequeña, con mi familia en la casa de El Casar. Y mientras seguí siendo estudiante todo siguió siendo genial, pero luego acabé la carrera y me fui a trabajar a Madrid, y ahí ya los veranos dejaron de ser tan interesantes: para empezar, ya no tenía tres meses enteros de vacaciones, sino uno escaso, y todo el resto del verano me tocaba "cocerme" en el metro, en el trabajo, por la calle, o en casa (sin aire acondicionado, un ventilador y va que chuta). Los tres meses de verano se pasaban, o bien lamentando no haber cogido todavía las vacaciones, o bien lamentando el haber vuelto ya.
En cambio, en Irlanda no me importa tener que trabajar, y no me importar no estar de vacaciones (todavía), entre otras cosas porque no se paraliza el país tanto como pasa en España. Aprovechamos los días que hace bueno lo mejor que podemos, y a nuestra manera disfrutamos también del verano, aunque sin agobios ni calores excesivos. Cuando nos toque salir de vacaciones ya nos pondremos las gafas de sol y el bañador este año toca una semanita en el Algarve
En esta casa ya no hay bebés, ¡Alicia se nos ha hecho mayor!
A partir de cumplir los dos años, la edad ya se deja de contar en meses, y para mí tiene bastante sentido. Alicia está ahora en esa época de grandes cambios, de querer hacerlo todo ella sola (y luego frustrarse cuando no lo consigue), de dejar de ser un bebé y empezar a ser una niña. Atrás quedaron la cuna (o parte de ella) y la trona, y las siestas poco a poco van siendo menos necesarias, de hecho en fin de semana raro es que consigamos que duerma algo, a no ser que vayamos a algún sitio en coche.
En la guarde ya está en la clase de toddlers, por supuesto, y al parecer no le costó nada cambiar. Juega mucho con su hermana Irene y aprende un montón de ella, la verdad es que es una gozada ver lo bien que se llevan las dos. Irene ayuda a Alicia en todo lo que puede, y Alicia a veces se deja ayudar, pero a veces no. Ella sola se pone las zapatillas, el pijama, y a veces también acierta a ponerse la chaqueta, aunque otras veces se la pone al revés... Habla mucho (ya se la va entendiendo bastante), le gusta mucho mirar cuentos y hacer puzzles, y la tele también le gusta pero no aguanta mucho sin ponerse a hacer otra cosa. Ya sabe abrir y cerrar puertas, y si por ella fuera se lavaría sola las manos, aunque mejor la supervisamos por lo que pueda pasar... De vez en cuando se sienta en el potty y hay sorpresa, hoy por ejemplo ha conseguido hacer caca, ¡bien por Alicia!
Tiene el pelo ya un poco largo, le hacemos moñitos y está graciosísima, tiene una cara de pilla... y si sólo fuera la cara... en general se porta más o menos bien pero de vez en cuando se le cruzan los cables y nos lía una buena, y es que tiene una energía inagotable, por la noche nos dormiría a todos antes de quedarse dormida ella
Como ya viene siendo tradicional, el otro día en el trabajo se organizó una salida de grupo para celebrar que ya estamos en verano; otros años se ha dado a elegir entre golf por equipos y senderismo, y lo que solía pasar era que casi todos los chicos se iban a jugar al golf y casi todas las chicas salíamos a pasear
Este año han querido ser originales y buscar algo a lo que pudiéramos ir todos juntos... la elección no ha sido demasiado original pero ha resultado bastante bien: pitch and putt.
El juego es prácticamente como el golf pero con distancias más cortas, por lo que en lugar de tardar cuatro o cinco horas en recorrer todo el campo, se tardan sólo dos. Otra ventaja es que no hay que ser socio para jugar, ni tener palos propios, y es un poco más informal, para jugar con niños o con gente inexperta. Total, que era un buen candidato para jugar con los compañeros, no se esperaba que todo el mundo jugara bien ni mucho menos... y menos mal, porque entre mi habilidad habitual para los deportes y que era la primera vez que tocaba un palo de golf, yo iba concienciada de que iba a dar la nota
Pero bueno, eso no me impidió pasar un buen rato, y además mis compañeros de equipo tuvieron mucha paciencia conmigo. Mis tiros eran de lo más irregulares, algunos completamente desastrosos y de vez en cuando alguno medio decente, pero al menos no perdí ninguna pelota (mis compañeros habían comprado dos de más, por si acaso). Tenía que ser todo un poema mirarme ahí dándole con el palo de golf al aire, mientras la pelota seguía en su sitio tan tranquila; más de una vez me costó siete u ocho intentos el llegar a golpearla... y luego ya en el green, me costaba ajustar la fuerza, a veces impulsaba demasiado la pelota y otras veces demasiado poco. Me gustaría decir que durante el juego fui aprendiendo un poco y ya hacia el final me salían mejor los tiros, pero no estoy segura del todo, no sé si salían algo mejor o a mí me importaba ya algo menos, el sentido del ridículo tuve que dejarlo por el camino
El caso es que lo pasé bastante bien, esto del pitch and putt me lo apunto para cuando las niñas sean un poquito más mayores, y salgamos a jugar los cuatro. Y para terminar el día, cómo no, cita en un pub para picar algo y tomar unas pintas. El lugar elegido fue The Village, y estuvo bastante bien, había actuación en directo y el único incordio es que los altavoces estaban altísimos, además de que teníamos los músicos casi al lado, por lo que no había manera de hablar entre nosotros. Pero una vez que uno se resignaba a hablar poco y bailar mucho, la verdad es que se estaba estupendamente
Este fin de semana hemos disfrutado en Dublín de muy buen tiempo, y aún hasta hoy todavía dura, ojalá que siga durando. Me encanta esta sensación de primavera-verano: no hace el calor abrasador que se sufre a estas alturas en casi toda España, se nubla a ratos y hay brisilla, pero la temperatura es estupenda y apetece andar por la calle, dar un paseo por el parque...
Y eso fue justo lo que pensamos unos cuantos amigos y nosotros el domingo, después de haber quedado juntos a comer por el centro. La excusa era llevar a los niños a los columpios de St Stephen´s Green, pero no sabría decir quién se lo pasó mejor, si ellos o nosotros, los mayores. El caso es que acabamos montando un picnic improvisado y quedándonos toda la tarde por allí, charlando, jugando en el césped, y sobre todo disfrutando del inesperado buen tiempo. Al llegar a casa yo me sentía como si volviera de vacaciones
Gracias a todos por el buen rato que pasamos, chicos, y sobre todo a María por juntarnos a todos. Si lo hubiésemos planeado más no nos habría salido mejor.
¡Irene empieza el cole este curso que viene, en septiembre! Esto a los que estéis en España os sonará un poco raro... ¿pero cómo es que no ha empezado el cole todavía, si ya tiene cuatro años y medio?
Pues por dos cosillas en las que Irlanda funciona de manera distinta a España: para empezar, aquí sólo hay dos cursos de educación infantil, "junior infants" y "senior infants", antes de empezar la primaria, con lo que no empiezan el cole con tres años, sino con cuatro. Y además, tienen que tener los cuatro años cumplidos en septiembre, al empezar el curso, porque en lugar de hacer el corte por año natural como se hace en España, en Irlanda se guían por el calendario escolar. Y como Irene nació en el mes de diciembre, resulta que va a ser una de las mayores de su clase, en vez de ser de las más pequeñas como le pasaría en España (donde ya llevaría dos años en el colegio, por cierto)
Bueno, el caso es que la semana pasada tuvimos la primera reunión con el equipo directivo del colegio y algunos profesores, y la verdad es que estamos muy contentos con el colegio. Es un Educate Together, las instalaciones están nuevas (sólo lleva cuatro años funcionando), y nos gustó mucho su estilo educativo. También organizaron otro día en el que podían ir los niños a conocer el cole, ver la que va a ser su clase, conocer a la maestra... Irene al principio estuvo un poco timidilla, y eso que había varios amiguitos suyos de la guarde allí también; luego ya cogió un poco de confianza, u acabó feliz de la vida
Desde hace un par de semanas, la habitación de Irene se ha convertido en la de Irene y Alicia
A las dos les hace mucha ilusión compartir habitación. Pensábamos que a lo mejor tardarían un poco en adaptarse, porque las dos llevan ritmos distintos, pero qué va: Irene es siempre la primera que se duerme y la última que se despierta, pero es que su hermana tiene ventaja porque aún duerme siesta... bueno, la duerme los días de diario en la guarde, aquí en casa se queda en la cuna pero hay demasiadas distracciones y poco sueño. Luego por el día les encanta ponerse a leer cuentos, a pintar en la pizarra o a jugar a cualquier otra cosa.
Y otra novedad en la habitación de Irene y Alicia es la banda sonora: la última vez en España, su tita Sara les regaló un radio CD muy chulo, y ahora nos despertamos todas las mañanas con música (en español, por supuesto). La verdad es que ayuda mucho a que se espabilen por la mañana antes de ir a la guarde, y empezamos el día las tres de buen humor, cantando y bailando. ¡Gracias, tita Sara, qué buen regalo!
Aquí debería poner fotos, pero el caso es que no tengo ninguna reciente, sorry, en cuanto me acuerde las hago... de todas maneras ahora la habitación está un poco provisional, digamos que le falta decoración. El siguiente paso es abrirle el lateral de la cuna "transformers" a Alicia para que pueda entrar y salir ella sola, cualquier día de estos lo haremos y a ver qué pasa...
Hace unos días que hemos vuelto, por segunda vez en pocas semanas, de pasar unas minivacaciones en la "soleada España", que la llaman... y la verdad es que ha sido un poco shock el volver al clima irlandés después de haber estado disfrutando de unos días de verano
Si es que a veces parece que estamos casi en mundos distintos. Hace ocho días, en un termómetro callejero de Cáceres vimos treinta y seis grados. algo completamente normal estando ya a finales de mayo... y hoy a mediodía, ¿qué temperatura marcaba el termómetro de mi coche en Dublín? Nueve grados y medio, ¡¡¡más de veinticinco grados de diferencia!!! Eso sin contar la lluvia, el viento, y mi querido "hace sol pero al mismo tiempo llueve". No me extraña que mi garganta se haya vuelto a resentir...
Así que de momento adiós a la manga corta, al menos para las niñas y para mí (nuestro chicarrón del norte lleva manga corta todo el año, así que no le cuento). Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde, y dicen los meteorólogos que este año vamos a tener ola de calor en junio y julio, lo cual quiere decir que a lo mejor hasta tenemos verano este año, ¡bieeeen!
Por cierto, el viajecito a España estuvo bastante bien, quitando la tupa de kilómetros que nos metimos (Madrid - Cáceres - Sevilla - León - Madrid), y que los señores de Aer Nostrum nos deleitaron con una cola eterna para facturar a la ida y un señor retraso en el vuelo de vuelta. Pero por lo demás, lo pasamos muy bien en la boda de mi hermano ( el sitio era impresionante, la verdad), y disfrutamos mucho con ambas partes de la familia. Las niñas, por supuesto, fueron las que mejor se lo pasaron, aunque también estaban felices después de volver a la guarde para contar sus aventuras
La señorita Alicia ha cumplido hoy dos años, ¡felicidades mi niña!
Y yo diría que ha pasado un día estupendo... no sé hasta qué punto se daba cuenta de que lo especial del día, pero le ha gustado encontrarse dos globos en su cunita al despertarse esta mañana, uno por cada año que cumplía. Luego en la guarde le hicieron una fiesta de cumpleaños, con tarta y helado incluidos, y las cuidadoras le regalaron una tarjeta de felicitación.
Y ya en casa, Irene le ha dado su regalo de parte de todos: ¡la casita Lego de Winnie Pooh! Enseguida la han juntado con otras piezas de Duplo que ya tenían, y menuda fiesta han acabado montando en el salón
Lo único que no ha habido hoy es tarta, eso y las velitas lo dejamos para el fin de semana. Pero vamos, que ni la cumpleañera ni su hermana mayor se han quedado sin postre, como os podréis imaginar, que aún tenemos stock de huevos de Pascua de chocolate...
Este blog se había quedado mudo otra vez, y por más días de lo habitual...
Una de las excusas que puedo poner es que hemos estado de viaje relámpago por España (con booda y sorpresita incluidas); otra es que preparar la ropa para las maletas fue ya en sí una odisea, gracias a la triple combinación viaje a España / cambio de temporada de invierno a verano / cambio de talla de las dos niñas. Y ahora que ya vamos recuperándonos del cansancio atrasado, toca preparar la próxima, ¡en diez días a volar de nuevo a España!
Pero vamos, que en resumen, es lo de siempre: siempre hay cosas que hacer, y el blog se va quedando para lo último, momento en el que por supuesto surge algo más urgente... hasta que simplemente ya no quedan fuerzas, o ganas, para sentarse a escribir.
Muchos posts escribo mentalmente, y luego se me quedan en el tintero, porque nunca llego a encontrar ese "momento ideal" en que ponerlos por escrito. Mi nuevo propósito es que eso deje de pasar, o pase cada vez menos, otra nueva faceta de mi lucha contra el perfeccionismo... pero siempre me anima pensar que hay unos pocos incondicionales que leen lo mucho o poco que escribo: a los que siempre estáis a la escucha, una vez más y de todo corazón, gracias.
O más bien por una horita a la semana
Una de las cosas buenas que tiene mi empresa es que dedica fondos para obras benéficas, supongo que por multitud de razones. En parte será por el hecho de ser una empresa americana, y es buena política para ellos lo de "give back to the community", o sea, servir de ayuda a la región donde ponen sus oficinas. Pero creo que también tiene que ver con el hecho de estar en Irlanda: por lo que yo he visto, los irlandeses son muy dados a colaborar en diversas obras benéficas, no sólo económicamente (recaudando fondos a través de colectas y rifas varias) sino también dedicando tiempo y esfuerzo como voluntarios.
El caso es que en mi empresa todos colaboramos con una pequeña cantidad que nos deducen de nuestra nómina (creo que son como cuatro euros o así), y hay un comité llamado de "Community Relations", que selecciona las ONGs a las que donar ese dinero y otras cantidades que dona la compañía. Una de esas instituciones es Barretstown (maravilloso lugar, ya hablé de ellos en este otro post); otras son de ayuda a indigentes, por ejemplo, y otra parte del dinero va a proyectos de educación.
Y ahí, ahí quería yo llegar, a los proyectos de educación
Tenías noventa y siete años. Creciste en un mundo totalmente distinto al nuestro, en un pueblecito escondido entre montañas, en una época en la que la vida no era nada fácil; los lujos eran pocos y el trabajo mucho, como mucha era la nieve que caía durante el invierno, dejando a veces el pueblo incomunicado durante meses. Pero tú, mujer fuerte y sencilla como buena valdeonesa, sabías pasar por la vida no sólo superando las dificultades, sino también ayudando y acogiendo por el camino a todo aquel que lo necesitaba.
Y así fueron pasando los años: tus hijas crecieron, llegaron los nietos, y también éstos crecieron y te dieron bisnietos... y el mundo mientras tanto ha ido cambiando. Tus bisnietos crecerán usando teléfonos móviles, internet y Skype; podrán viajar en avión a lugares remotos, aprender idiomas, y conocer gente de todas las razas y culturas. Podrán algún día formar su propia familia, tener sus propios hijos, nietos y bisnietos. Y todo eso lo podrán hacer gracias a ti, que tres generaciones antes, estuviste en este mundo abriéndoles camino. Como decía mi abuela con gran sabiduría, "aquellos tiempos trajeron éstos..."
La verdad es que no puedo decir que te conociera muy a fondo, ni que tuviéramos la oportunidad de pasar mucho tiempo juntas. Pero agradezco el tiempo que he podido compartir contigo, y lo que sí puedo decir es que me habéis enseñado mucho sobre la vida, tú y aquel pueblecito perdido en las montañas al que hoy has vuelto para descansar por fin.
Hasta luego Lucila, y gracias. Te echaremos de menos.
Este año San Patricio ha caído en jueves, y aunque no hemos hecho puente (al menos yo), más o menos nos ha cundido; es como si esta semana hubiera tenido dos viernes y dos domingos
Además nos ha hecho hasta buen tiempo y todo, cosa rara en estas fechas... Normalmente para San Patricio en Irlanda todavía hace bastante frío, pero esta vez parece que la primavera ha llegado a su hora y las temperaturas se han vuelto más suaves. Incluso hemos podido hacer unas hamburguesas y unos pinchos en la barbacoa, y de ahí lo de celebrar la fiesta más bien a la española, con buena comida en lugar de con pintas de Guinness.
A ver si hay suerte y el invierno ya no vuelve, que oficialmente estamos en primavera y los días ya son más largos que las noches.
Y ya cayó uno más...
Y ya cayó uno más...
Me debo de estar haciendo vieja o algo, porque mira que voy a escribir un post repetido, o tripitido...
Hoy es miércoles de ceniza y como ya sabemos, acaban de terminar los carnavales... Como ya sabemos los españoles, quiero decir, porque aquí en Irlanda los carnavales no existen; la única tradición que realmente existe es comer tortitas el martes de carnaval, el ya famoso Pancake Tuesday, tradición que por supuesto hemos adoptado en nuestra casa porque las tortitas nos encantan
Esta vez hemos tenido el honor de degustar unas tortitas caseras riquísimas que nos ha hecho la tita Cristina, que ha venido a vernos el fin de semana con la tita Mamen y el primito Andrés. Los cuatro días que han estado con nosotros la verdad es que nos han cundido mucho; no hemos ido a hacer turismo pero hemos disfrutado de buen tiempo, hemos hecho algunas compritas ( GAP es visita obligada), y hemos charlado un montón, para variar. Los niños también se lo han pasado estupendamente: Andrés estaba encantado con sus primitas, sobre todo con Irene, supongo que por ser la mayor y hacerle más caso, aunque Alicia también le daba juguetitos para que se entretuviera.
Muchas gracias, hermanas, por la visita, ahora toca vuelta al trabajo con las pilas recargadas... semana de tres días, ¡yujuyujuuu!
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