Lo sé, lo sé, últimamente se me ve muy poco por aquí... mi frecuencia de actualización del blog ha vuelto a bajar (¡y eso que me encanta escribir!), el correo electrónico lo utilizo lo mínimo imprescindible, y de sitios como Facebook o Buzz ya ni hablamos...
Pues bueno, pues para todo el que se pregunte qué es lo que he andado haciendo últimamente, os diré que ando liada colocando piedras:
Un experto asesor de empresas en Gestión de Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:
¿Cuántas piedras piensan que caben en el frasco?
Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenaron el frasco. Luego preguntó: ¿Está lleno?
Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.
El experto sonrió con ironía y repitió: ¿Está lleno? Esta vez los oyentes dudaron: Tal vez no.
¡Bien!. Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.
¿Está lleno? preguntó de nuevo. ¡No!, exclamaron los asistentes.
Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.
Bueno, ¿qué hemos demostrado?, preguntó.
Un alumno respondió: Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.
¡No!, concluyó el experto: Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las Piedras Grandes primero, nunca podrás colocarlas después.
¿Cuáles son las grandes piedras en tu vida?
Tu familia, tu vocación, tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada.
Recuerda, pónlas primero. El resto encontrará su lugar.
Nota 1:
Aquí tenéis el texto "original" en inglés (sacado de internet, sorry pero no estoy muy segura del autor).
Nota 2: Esta historia me la contaron a mí en un curso de formación sobre gestión del tiempo, solo que echando al final cerveza en lugar de agua... la moraleja según dijo la chica es que "siempre hay sitio para una cerveza"
