Ya pasó otra semana más y seguimos sin mucho tiempo para aburrirnos, ¡y eso que apenas salimos de casa! Pero es que este invierno se nos está haciendo laaargo laaargo...
Estos días atrás hemos tenido otro microbio nuevo que añadir a la colección, esta vez para variar ha sido un
tummy bug (un virus gastrointestinal); Alicia empezó vomitando el jueves por la noche y a partir del viernes tuvo también algo de diarrea aunque no muy grave, y nosotros tres no llegamos a tener vómitos ni diarrea pero sí que estábamos más cansados que de costumbre (Irene durmió siesta el sábado y el domingo, todo un récord) y andábamos ccon el estómago raro, comiendo muy poco porque no teníamos nada de hambre. El domingo por la noche a Irene le dio además un poco de fiebre, así que en vista del panorama, decidimos que el lunes por la mañana iríamos todos juntitos en familia al GP.
Y como suele pasar en estos casos, por ley de Murphy o efecto demo que lo llaman, Irene y Alicia se levantaron el lunes bien felices y contentas, como dos rosas, y nosotros dos estábamos mejor también. Pero de todas maneras fuimos al GP para asegurarnos y efectivamente, lo peor ya había pasado pero Alicia todavía no estaba del todo bien, y como estas cosas son bastante contagiosas, quedamos en que Irene podía volver a la guarde pero Alicia se quedaría en casa hasta el miércoles para acabar de recuperarse.
Y en esas estamos, el pobre Fredi lleva dos días haciendo doblete, cuidando a Alicia por el día y yendo a trabajar por la noche (por casualidad le tocaba ese turno esta semana), y durmiendo a ratos sueltos cuando yo estoy en casa o Alicia se echa una siesta. Mañana ya es el último día y luego todo volverá a la normalidad... hasta la próxima
Pero bueno, al menos ya parece que el frío ha remitido y volvemos a vivir en la Irlanda de siempre (con la diversión añadida de los cortes de agua nocturnos, pero no nos quejamos que luego el agua vuelve cada mañana), y poco a poco los días se van haciendo más largos, parece que ya se va viendo la luz al final del túnel...