No he tenido mucho tiempo de aburrirme, no: primera semana completa de trabajo, lo cual quiere decir primera semana completa de Alicia en la guarde todo el día.
Y como era de esperar, se me ha hecho un poco durillo, principalmente por el cansancio hasta que coja de nuevo el ritmo. Pero también porque
el ambiente en la oficina ha cambiado un poco desde que yo me fui, y aunque a mi entorno directo no ha afectado mucho, sí que noto que necesito un poco de tiempo para acostumbrarme. También resulta que me han asignado unas tareas que no son las que yo creía que iba a estar haciendo, pensaba que iba a estar trabajando en proyectos y en su lugar me voy a encargar de temas de soporte, pero en cuanto se me pase el susto yo creo que la cosa va a ir bien
Y luego por supuesto, sigo en lucha contra el caos, de lo que espero poder escribir un poco más dentro de poco. Las niñas siguen tan bien como siempre: Alicia está muy contenta en la guarde (lo cual es un alivio y un descanso para mí), e Irene también, y aunque me da rabia verlas poco tiempo entre semana, al menos esos dos ratitos por la tarde-noche y por la mañana los disfruto mucho.
También disfrutamos mucho los fines de semana, aunque hagamos lo que hagamos siempre se pasan volando... este finde nos hemos quedado en casa porque Fredi estaba de guardia en el trabajo, pero tampoco nos ha dado tiempo a aburrirnos, hoy hasta hemos tenido fiesta en casa