Alicia, Irene y yo seguimos de vacaciones por España: ahora estamos pasando unas semanitas en el monte del Casar, con mis padres y demás familia.
¡Y creíamos que en León hacía calor! Bueno, ahora ya no nos podemos quejar porque desde hace un par de días ha refrescado y se está muy bien, pero al principio la verdad es que lo notamos bastante...y pensar que hace unos años estos veranos eran lo normal para mí, voy a tener que decir aquello de que yo en Dublín soy extremeña y en Extremadura soy dublinesa
Bueno, bromas aparte, aquí se está fenomenal porque estamos en el campo (más fresquitos que en la ciudad) y hay piscinita para refrescarse; Irene y Alicia se bañaron en la piscina la tarde que llegaron, con todos sus primos, y a Irene pareció gustarle bastante pero luego los siguientes días no parecía tener ganas de remojarse; esta tarde sí que le ha vuelto a apetecer bañarse al ver en el agua a su amiguita Daniela, que ha venido a hacernos una visita junto con Vicky, su mamá.
Y después del baño, Irene le ha enseñado a Daniela su lugar favorito para jugar, donde se pasa las horas siempre que puede con sus primos Isabel y Pablo:
la casita.
La casita es precisamente eso, una casita para niños, con su puerta y sus ventanas, su tejado, su banquito a la puerta y un montóoon de juguetes dentro. Allí se lo pasan en grande haciendo sus comiditas, jugando a papás y mamás... la verdad es que es chulísima (¡gracias, tita Fátima, por montarla y dejarla tan bonita!), y hasta a mí me ha hecho ilusión rebuscar entre los "cacharritos" de cocina y encontrar algunas cosas con las que en tiempos jugaba yo...
Y siguiendo con los recuerdos de cuando éramos pequeñas, cuando saco ratos libres me estoy dedicando a leer los cómics reeditados de
Esther y su mundo (prestados de mi sobrina Blanca, ¡gracias!), que cuentan las aventuras de una jovencita de trece años, allá por los años setenta... mi hermana tenía algunos de los cómics antiguos y nos ha encantado volver a encontrarnos con los dibujos de Esther y su historia.
Así que ya veis, llevamos un ritmo muy tranquilo: solemos ir a Cáceres un par de días a la semana, a hacer algunas compras y visitar a los amigos, y el resto lo pasamos aquí en el campo con los abuelos, y los primos que vienen casi todos los días. Mañana llega la tita Mamen de sus vacaciones, seguro que las dos niñas se pondrán supercontentas... Irene ni que decir tiene que se lo está pasando en grande, y Alicia también parece estar muy a gusto, aunque lleva un par de días un poco más mimosina y quejica (creemos que son los dientes que ya están empezando a incordiar...). Estaremos por aquí hasta el día 6 de septiembre, que nos iremos a Madrid a pasar la siguiente etapa de nuestro viaje, ¡y esta vez con papá!