Bueno, pues ayer aprovechando que Irene ya se econtraba bien del todo (después de dos rondas de toses y antibióticos), por fin empezamos la remodelación de su cuarto montando la camita nueva. Es una camita para niños, más bajita y un poco más pequeña que las camas de ochenta, y la verdad es que queda muy chula (
gracias a los papás de Jimena por la idea).
Fredi la estuvo montando por la tarde mientras yo veía la tele con Irene, luego Fredi le dio la cena mientras yo preparaba las sábanas y todos los detalles, y a la hora de subir para preparar el baño, ¡sorpresa! Irene cuando vio la camita puso una cara mitad de alegría mitad de
pero ¿y esto qué es? Nos miraba, miraba alrededor (supongo que buscando la cuna, que ya no estaba) y nos volvía a mirar a nosotros como alucinada
Total, que ha hecho mucha ilusión pasar a dormir en una cama de niña mayor... como llevábamos ya un mes de
entrenamiento con la cuna abierta por un lateral, parece que ya tiene controlado lo de no caerse del colchón (aunque seguimos poniendo almohadas en el suelo por si acaso), y la verdad es que ha dormido muy bien, lo único es que al despertarse ha lloriqueado un poco hasta que se ha dado cuenta de dónde estaba, en su camita nueva