Buf, empecé esta entrada el martes y hasta hoy sábado no he podido terminarla, al final voy a tener que hacer un resumen de la semana, como siempre, sorry!
El martes, como casi todas las semanas, Irene y yo fuimos a yoga... ¡y pudimos seguir toda la clase entera! ¡BIEEEEEEEEEEEN! Menos mal, después de lo tontina que estuvo la semana anterior, que tuve que salirme un rato con ella porque no había manera de que dejara de gimotear. Esta vez, en cambio, estuvo superentretenida, y después se quedó dormidita como una niña buena para que pudiéramos ir a comer con las demás mamás. Los martes siempre se nos pasa el día volando...
Y luego el jueves empezamos con las clases de masaje para bebés, también en el mismo centro donde vamos a yoga. Es un ciclo de cuatro clases; de momento hemos aprendido a masajear las piernas y la barriguita del bebé, y a Irene parece que le va gustando, seguimos practicando en casa todos los días para que se vaya acostumbrando a los masajitos. Y quién lo iba a decir, con lo asquerosilla que soy yo para esas cosas, que me pringo las manos con aceite y no me importa, lo disfruto un montón
Por cierto, que el jueves también vino la Local Health Nurse a hacerle a Irene la revisión de los tres meses (mi amiga Deirdre estaba de curso así que esta vez vino una tal Mary, también jovencita y muy simpática). Mi hija está hecha una campeona, como siempre: 5.900 kg de peso, 58 cm de altura (no ha crecido en unas cuantas semanas, pero por lo visto eso es normal, crecen a estirones), y 40 cm de perímetro craneal. Según Mary es una niña muy espabilada, y la verdad es que se ve que se está desarrollando estupendamente: sonríe muchísimo, hace ruiditos y ya "mantiene conversaciones" (primero escucha, y luego cuando le toca el turno, "habla" a su manera). También sostiene ya muy bien la cabecita, aunque si la pones boca abajo todavía no hace mucho "el tortugo", como dice mi hermano
Y el viernes la novedad es que vino el Maxi-Cosi que habíamos encargado, aunque no lo hemos estrenado hasta hoy para ir a la barbacoa de cumpleaños de
Rafa. A Irene la sillita como tal no le ha parecido mal: iba sentada tan contenta viendo el panorama... hasta que la hemos metido en el coche de Rafa, y se ve que eso de estar encerrada ya no le ha gustado nada, la pobre se ha pasado todo el viaje llorando... y a la vuelta igual, allí estaba tan contenta y al entrar en el coche se ha pillado otro berre. Eso sí, hoy en la cunita ha caído rendida después de tantas emociones.
El día de barbacoa la verdad es que ha estado muy bien, más por la buena compañía que por el tiempo, que sólo nos ha acompañado a medias (al menos no ha llovido, aunque hiciera fresco). Y ahora yo también me voy a la camita que estoy rendida... ¡hasta la próxima!