Parece que este año el invierno ha llegado con fuerza... ¡y con adelanto! Hoy ya estamos en diciembre, pero las nevadas empezaron en la madrugada del sábado, todavía en noviembre, yo nunca había visto nevar tan pronto.
Y nada, como era de esperar, se nos ha colapsado el país: el sábado todavía la cosa estaba más o menos bien, fuimos al centro como de costumbre a llevar a Irene al Cervantes, aunque nos cuidamos muy mucho de volver a casa antes de que se hiciera de noche y empezara a helar otra vez. El domingo lo pasamos básicamente en casita, con algún que otro paseo para salir a ver la nieve, y para cuando llegó el lunes ya la cantidad de hielo y nieve era considerable.
Y todo esto de la nieve está muy bien y es muy bonito (a mí siempre me ha encantado, será por la falta de costumbre) hasta que tienes que coger el coche, en un país que no está nada preparado para estas cosas (por mucho que este año estén mejor preparados que el pasado). El lunes me esperé a que saliera el sol y las carreteras estuvieran ya bien trilladas, y a eso de las nueve y media me fui para el trabajo, pero el pronóstico para la tarde era bastante malo y todos nos volvimos pronto para casa. En vista del panorama, tanto ayer como hoy me he quedado trabajando desde casa, aprovechando que ahora tengo portátil, y lo mismo han hecho casi todos mis compañeros, hasta hemos hecho concurso de fotos a ver en qué barrio había caído más nieve
Por cierto, nuestro barrio tengo que decir que no es de los peores, hay bastante nieve pero no es exagerado como en otras zonas; el pobre Fredi sí que está yendo a la oficina estos días y hoy a punto estuvo de volverse en el tren porque no veía nada claro el poder venir en su propio coche... por suerte luego no ha habido problemas.
En fin, nos prepararemos para seguir así el resto de la semana, que dicen que la ola de frío va para largo... al menos las niñas pueden seguir yendo a la guarde, que está literalmente a un minuto andando, y disfrutar de la nieve por el camino