En España, stop. Todo bien, stop. Volvemos el domingo, stop.
En los primeros tiempos de vivir en Irlanda, cuando estábamos nosotros dos solos, hacíamos bastante a menudo viajes relámpago a España, sólo para un fin de semana: una boda, una comunión, Nochebuena... Ahora ya con las niñas nuestros viajes relámpago duran un poco más, pero nos cunden lo mismo, que es bastante poquito
El objetivo esta vez (o la excusa, como lo queráis llamar) era por un lado conocer al nuevo benjamín de la familia extremeña, el primito Andrés, que ahora tiene un mesecito y medio, y por otro visitar a la más veterana de la familia leonesa, la bisabuela Lucila, que a sus noventa y seis años empieza a no encontrarse muy bien.
Empezamos nuestro viaje "madrugando" el sábado (el avión salía a las seis de la mañana, así que imaginaos), y al llegar a Barajas alquilamos un coche y nos fuimos para
Navalmoral de la Mata, donde nos esperaba el primito Andrés con sus hermanos mayores, Isabel y Pablo, sus papás Cristina y Adrián, sus abuelos Mari Carmen y Ángel y cómo no, ¡la tita Mamen! También estaba la prima Ana, y el domingo llegó el resto de la family para comer todos juntos: Javi y Fátima con los primos Blanca y Javier, Ángel y Mercedes con los primos Angelillo y Alberto. Una vez más, actualizamos la foto de todos los primos (¡que ya son diez!), y por supuesto comimos opíparamente...
El fin de semana se pasó volando, y el lunes volvimos a coger el coche para venir a León, a ver a la bisabuela Lucila. La bisabuela se rompió la cadera por segunda vez hace unos meses y desde entonces no se encuentra muy bien, pero se pone muy contenta al ver a Irene y Alicia, así que todos los días pasamos un rato por su casa. Irene y Alicia tampoco se pueden quejar, aquí en León tienen un buen "club de fans", encabezado por los abuelos Alfredo y Maripaz, la tita Sara y las tías Julia y Carmina.
Y así se nos ha pasado el tiempo en León, volando también como de costumbre (esta vez ni hemos podido avisar a los amigos, sorry), y mañana otra vez al coche y a viajar hasta Madrid. En Madrid también tenemos una misión: conocer a los bebés de varios de nuestros amigos, dos Migueles y una Paula, que nacieron después de la última vez que pasamos por aquí. Y el domingo al avión y de vuelta para Irlanda, que el lunes hay cole (ay, qué perezaaa...)