Después de todo el ajetreo que tuvimos el fin de semana pasado, esta semana nos la hemos tomado con calma y nos hemos quedado por el barrio, en parte porque todavía hay muchas cosas que hacer en casa, y en parte porque Fredi, Irene y Alicia andan con catarro (yo ya lo pasé la primera, ahora les toca a ellos toser y moquear)
Por suerte, en el barrio también va habiendo cada vez más cosillas: en septiembre por fin abrieron el esperadísimo
Londis de la esquina, con "sólo" un año de retraso sobre el calendario previsto, y nos ha venido de maravilla, ¡ya podemos ir a comprar leche en pijama!

(que no digo que lo vayamos a hacer, que conste)
Y otra novedad importante es que pronto abrirán lo que Irene y yo llamamos
la puerta del bosque: un acceso peatonal desde Adamstown a los terrenos del
Finnstown House Hotel; tienen un minibosque que están arreglando para hacer una ruta de paseo y puede quedar muy chulo, a ver cuándo lo terminan. Además cuando abran la puerta nos vendrá genial, porque nos hemos apuntado al gimnasio del hotel, y así tardaremos cinco minutos en llegar en lugar de veinte como se tarda ahora, que hay que dar toda la vuelta por la carretera principal...
Por cierto, llevamos ya un año viviendo en esta casa y seguimos igual de contentos que el primer día, tanto con el barrio como con el piso (a pesar de sus detalles de
Irish Inside, que alguno tiene). Como dicen los de
Ikea al menos aquí en Irlanda,
home is the most important place in the world, aunque me gusta más el eslógan que tenían hace años en España:
bienvenido a la república independiente de tu casa