Ayer le pusimos a Alicia la vacuna de los cuatro meses.
Como estos días estamos en León de vacaciones, nos ha tocado ponérsela aquí: primero nos pasamos otra vez por el pediatra para que nos diera un volante diciendo que la niña estaba bien, y con ello y la cartilla de vacunación nos fuimos al centro de salud. Después de las explicaciones iniciales la verdad es que no hubo ningún problema, y a pesar de que el calendario de vacunación irlandés no coincide exactamente con el de la comunidad de Castilla y León (creíamos que sí pero no), la enfermera no puso pegas y le puso la vacuna tal y como correspondía. Y menos mal, que hace dos años habíamos tenido una historia parecida, con la vacuna de Irene de los seis meses y en Cáceres, y al final tuvimos que buscarnos la vida para ponerle una de las inyecciones por otro lado porque el enfermero de turno no quiso responsabilizarse.
Pero nada, esta vez no hubo problemas y como siempre Alicia fue toda una campeona, sólo lloró en el momento de darle los pinchazos y luego se calmó enseguida y se quedó dormidita. Nos quedamos en el centro de salud unos veinte minutos más para comprobar que no le daba reacción, algo que por lo visto recomiendan siempre para TODAS las vacunas, pero que yo sólo era la segunda vez que lo oía (la primera al vacunar a Alicia de tuberculosis allá en Dublín). Me sorprende que no hagan más hincapié en este tipo de advertencias, porque como nos explicó el pediatra, aunque las probabilidades de que haya reacción a la vacuna son muy muy muy bajas, si da reacción es en los primeros minutos y en forma de shock anafiláctico, lo cual es muy peligroso y se tiene que tratar en el momento con una inyección de adrenalina. Así que merece la pena quedarse un rato más en el centro de salud y cerciorarse de que todo va bien...
Por cierto, como fuimos al pediatra otra vez tenemos datos actualizados de talla y peso: Alicia ya mide 64 cm y pesa 7,2 kg, está enorme la tía... ya hemos pasado a ponerle ropa de talla 6 a 9 meses