Con todo este lío de esperar a Alicia hace ya bastante que no cuento cosas de Irene... como os podéis imaginar, con dos añitos y casi cuatro meses, está ya hecha toda una señorita, y muy parlanchina además (en su propio idioma, batiburrillo español-inglés

)
El tema del
potty training va despacito pero con buena letra: ella se sienta muy dispuesta en el orinal y cada vez más a menudo consigue hacer pis (lo de la caca ya vendrá más adelante, supongo). El primer día que consiguió hacerlo en la guardería le dieron una pegatina, y a partir de ahí empezamos nosotros también en casa con el sistema de puntos: Irene se gana una pegatina por cada pis en el
potty (dos si hiciera caca, que aún no se ha dado el caso), ¡y al llegar a las diez pegatinas toca premio!
Yo no sé si en España es muy conocido este sistema de las pegatinas, que normalmente se pegan en una lámina especial llamada
reward chart (nosotros tenemos el nuestro en la puerta de la nevera), pero aquí en Irlanda y también en el Reino Unido se utiliza mucho, y la verdad es que funciona muy bien: los niños se esfuerzan por ir consiguiendo puntos, ya sea con esto del
potty o con cualquier otro comportamiento que se quiera potenciar, y al llegar a un número de puntos determinado les llega el premio o recompensa. Para Irene de momento las propias pegatinas (o
stickers como los llama ella) son casi un premio en sí mismas, pero como ya llegó hasta las diez le ha tocado su primer premio grande:
una pizarra para su cuarto y
rotuladores de colores, está encantada de la vida con ellos
Y ahora que ya sabe cómo va el tema, va cogiendo carrerilla y cada vez se gana los
stickers más deprisa, habrá que ir pensando en el próximo premio...