Hace unos diez días la cuidadora de la guarde nos comentó que creía que Irene ya estaba preparada para empezar con el
potty training, es decir, a aprender a usar el orinal (ésta es otra de las expresiones que me gusta más cómo queda en inglés,
potty training, queda como más fino

)
Así que lo preparamos todo: compramos dos
pottys (vivimos en un dúplex, así que uno arriba y otro abajo), unas cuantas camisetas interiores para sustituir a los bodys, y pañales de tipo braguita, o
pull ups, como los llaman aquí. De momento la idea era ir empezando a enseñarle qué era el potty y para qué servía, y a ver qué tal iba la cosa, pero sin prisas, sin intención de quitarle el pañal ni nada todavía.
Y la verdad es que hemos empezado con muy buen pie: ya de entrada, como durante el fin de semana habíamos pasado mucho tiempo con su amiga
Jimena, que ya es toda una señorita y no lleva pañal, pues Irene ya sabía de lo que iba el tema, y el domingo en cuanto le enseñamos el
potty nuevo ya se quiso sentar en él (por supuesto no salió nada, pero ella tan feliz). Luego durante la semana en la guarde han estado también hablando del
potty, y en casa se ha ido sentando todos los días un par de veces o tres, por la mañana antes de ir a la guarde y por la tarde al volver. La mayoría de los días no ha salido nada, salvo el jueves que... ¡oh, sorpresa! ¡La primera caca en el
potty! Y el viernes, que ¡oh, otra sorpresa, el primer pis! ¡Bravo!
Después de eso ya no ha habido más "regalitos" pero estamos muy contentos de cómo va por el momento... poco a poco y sin prisas lo iremos consiguiendo.