Bueno, ya son horas de actualizar el blog, ¿no?
Hemos estado unos días liadillos, como os podéis imaginar, pero ya (casi) hemos vuelto a la rutina; os resumo un poquito estos últimos días.
La semana pasada hemos estado muy caseros, y eso que hacía un tiempo estupendísimo, pero con eso de
la varicela de Irene no era plan de andar yendo a ningún sitio a contagiar gente. Irene estuvo al principio un par de días con fiebre pero luego se le pasó y el caso es que ha pasado la enfermedad bastante bien, contenta y jugando mucho, lo único es que dormía sólo regular (supongo que por los picores) y comía también regular porque tenía heriditas también dentro de la boca. Por lo demás, en general ha estado muy bien... pero claro, por muy bien que esté la niña, la varicela sigue siendo muy contagiosa, así que a la guardería ni acercarse en al menos diez días contando desde que le empezaron a salir los granitos.
La verdad es que hemos podido organizarnos mucho mejor gracias a que estaban aquí mis padres, que se han quedado cuidando de Irene hasta el jueves mientras nosotros íbamos a trabajar (muchísimas gracias, de verdad, un monumento había que poneros a todas las abuelas... vaaale, y a los abuelos también

)
El viernes ya se volvieron los abuelos para España, y mientras
unos cuantos amigos se iban "de boa", nosotros nos dedicamos a pasar el fin de semana en familia, los tres juntitos en casa, saliendo como mucho a dar una vueltecita con el triciclo por los alrededores. El lunes Fredi lo había pedido libre pensando que ya sería el último (era el día 10 de varicela), pero como había unos cuantos granitos que no se veían tan secos como los demás, llevó en un momento a Irene otra vez al GP, y el GP dijo que estaban cicatrizando bien pero que igual en la guardería nos la devolvían al ver que no estaban secos del todo, y que mejor que se quedara en casa hasta el jueves...
... Así que decidimos turnarnos: yo cogí ayer
el famoso día libre que me debían en la empresa, y Fredi ha cogido libre hoy; mañana ya Irene puede volver a la guarde, ¡por fin! Seguro que le hace una ilusión tremenda volver a ver a sus amiguitos.
Nosotros también estamos deseando poder volver a la rutina, pero la verdad es que estos días lo hemos pasado fenomenal con Irene: hemos disfrutado un montón jugando con ella y observando lo que hace cuando juega ella sola, distraída en su mundo; nos hemos sorprendido un montón (como siempre) con todo lo que nos imita y lo rápido que aprende, y además nos hemos dado cuenta de que ¡ha crecido! Cada vez van quedando menos sitios en alto donde poner las cosas peligrosas