Ya sé que normalmente hablo maravillas de mi trabajo… peo hoy no es uno de esos días, hoy es uno de los otros.
Hoy es uno de esos días en que ciertas situaciones, ciertos proyectos, ciertas personas, consiguen que acabes HASTA EL MOÑO y te pilles un buen rebote. Y mira que hace años que no me pillo un rebote por cuestiones de trabajo: recuerdo una época en que aquello era el pan de cada día pero afortunadamente ya quedó atrás, muy atrás, y a lo mejor me ha sentado tan mal porque ya se me había olvidado lo que se sentía (rabia y frustración, básicamente)
Pero no os asustéis, que no es nada grave, la tormenta pasará y espero que pronto. Y no es que todo esto haya aparecido de la noche a la mañana, ha sido más o menos progresivo en estas dos últimas semanas; hoy es simplemente el día en que ha caído la gota que ha colmado el vaso.
En fin, hoy es uno de esos días en que, como decía Felipe, el amigo de Mafalda (¿o era Manolito?), lo malo de uno son los demás. Pero por suerte son sólo algunos de los demás, no todos, por suerte ninguno de los que me tocan de cerca, y por suerte yo ya no me quedo calladita tragándome la rabia y la frustración: estoy aprendiendo a tomar las acciones necesarias, por supuesto de manera tranquila y sin perder las formas, como debe ser.
Y cuando salga de aquí dentro de un rato pienso olvidarme de todo esta historia, porque al fin y al cabo es sólo trabajo… que esto sea lo peor que nos pase en la vida