Este puente de mayo empezó el jueves con mal pie pero enseguida se enderezó con la llegada de refuerzos desde España: mis dos hermanas y mi sobrinillo Pablo han estado con nosotros disfrutando del maravilloso clima irlandés... y de alguna que otra partida al tenis con la
Wii
No hemos hecho grandes excursiones turísticas pero nos hemos reído mucho, hemos paseado, hemos ido de tiendas y hemos hecho negocio al
Eddie Rockets, para variar. Pablo tiene sólo cuatro mesecitos, era su primer gran viaje, y se ha portado fenomenal, el tío es un buenazo. E Irene se lo ha pasado bomba cuidando de su primito: le hacía caricias, le daba juguetes para que se entretuviera, le ponía el chupete...
Esta mañana ya se volvían para casa, así que los he llevado al aeropuerto (yo solita, y sin perderme ni nada, ¡¡¡bieeeeennn!!!), y al volver hemos aprovechado que también
Hernán andaba estos días por Dublín para apuntarnos a dar una vuelta con él y unos cuantos amigos a
Howth. Increíblemente, nos ha hecho un día bue-ní-si-mo (yo ni me lo creía, ¡veinte grados, pasando calor!) e Irene ha estado en su salsa correteando por el espigón, señalando los barquitos y saludando a todo el mundo, literalmente todo el mundo, conocido o desconocido