Antes que nada, para todos los que estéis un poco preocupadillos: todo va bien, me encuentro anímicamente muy bien y físicamente recuperada casi del todo.
Todo ha sido un poco raro, porque nos enteramos de que la cosa no iba bien a través de una ecografía, antes de que mi cuerpo "se diera cuenta", así que al menos no ha habido sustos ni dolores repentinos ni nada. El jueves la matrona me dio varias opciones: una era esperar a que mi cuerpo empezara a expulsarlo de forma natural, otra era administrar una medicación para provocarlo, y la tercera era pedir cita para un
legrado. Como estábamos en vísperas de puente decidimos esperar unos días a ver si mi cuerpo empezaba el proceso por si solo, y eso fue lo que pasó. Me habían dicho que me esperara algo así como un periodo pero más abundante, y así fue, ayer por la tarde empecé a manchar más; me pilló en casa, tranquila y preparada, con Irene ya dormidita.
Esta mañana me he ido al Rotunda para comprobar que todo estaba bien. Entré por urgencias, todavía seguía manchando pero ya mucho menos, y el médico dijo que todo parecía ir estupendamente, que mi cuerpo ya estaba volviendo a la normalidad. Me han dado cita para mañana por la mañana para una ecografía, para comprobar que ya se ha expulsado todo y que no hay ningún riesgo de infección. Luego me he tomado el resto del día de relax (consejo de mi jefe, que es un encanto

), he dado una vueltita tranquila por el centro y me he venido a casa a dormir una siestita y descansar.
Ya por la tarde, he ido a recoger a Irene a la guarde y ¡sorpresa! El proceso de adaptación de bebés a toddlers está siendo todo un éxito, me han dicho que mañana la lleve directamente a la clase toddlers, ¡bieeeen!
¡Bien por Irene! Ya es oficialmente una niña mayor