Pues ya veis, se me ha pasado una semana entera sin postear, y no por falta de temas precisamente... todas las noches en cuanto Irene se dormía me proponía escribir un post, pero luego entre unas cosas y otras me acababa dando la hora de ir a dormir (sí, me he tenido que poner hora de ir a dormir, a las once me voy para la cama, sin excusas) sin haberme podido sentar a escribir.
- El tema de la semana se podría resumir como
the Spanish connection, empezando el domingo pasado que fuimos a tomar un café a casa de Ana María y Sergio, antiguos vecinos de cuando vivíamos en el centro, y a conocer su nueva casa.
- El lunes me encontré con la sorpresa de que mi compañero David hizo un llamamiento para juntarnos a comer todos los españoles de la empresa, que somos (que nosotros sepamos) siete, cuatro chicas y tres chicos, cada uno de una punta distinta de España; al final faltó una de las chicas pero los demás lo pasamos fenomenal, ¡esto hay que repetirlo de vez en cuando!
- El martes nos fuimos a despedir de Sofía y sus papás, Víctor y Magda, que al día siguiente se iban para España a comenzar una nueva etapa... Sofía es la amiguita más antigua de Irene, ¡se conocieron antes de nacer! Les vamos a echar de menos, pero gracias a las maravillas de internet podremos seguir en contacto.
- El miércoles y el jueves... buf, mucho trabajo, pero muy contenta
- El viernes había organizada una
night out con la gente de mi empresa, pero la verdad es que yo estaba bastante vaga (y en la calle hacía un frío que pelaba), y decidí quedarme en casita a disfrutar una vez más de la curiosa película
Once (
Once)... el pobre Fredi se la tragó también por hacerme compañía, y eso que no le gustan nada los musicales, ¡gracias!
- El sábado habíamos quedado para ayudar a unos amigos con una mudanza... ¡o eso creíamos nosotros! Resulta que nos presentamos a las diez y media de la mañana en su casa y nos dicen que no, que la mudanza no es hasta el día siguiente

Dedicimos aprovechar para ir a hacer la compra y volvernos a casita a jugar con Irene.
- Y hoy domingo, cómo no,
hemos ayudado en la famosa mudanza (bueno, Carlota y yo concretamente nos hemos quedado en la retaguardia con las dos peques mientras el resto del mundo cargaba cajas), y luego hemos pasado la tarde al más puro estilo
Spaniard, o sea, de cháchara y tomando café en casa de los Jimenas, que a los pobres siempre les invadimos la casa... ¡gracias, chicos!