(Otro título en inglés, sorry, es que a veces me gusta más cómo suena...)
Esta mañana Irene y yo nos hemos escapado un ratito (ella de la guarde y yo del trabajo) para ir al vecino pueblo de
Rathcoole, a conocer a la
Public Health Nurse de nuestra zona. La enfermera que nos ha tocado era una señora más mayorcita que nuestra amiga Deirdre, a quien íbamos a ver cuando vivíamos en el centro, pero bueno, también era bastante amigable; le ha hecho a Irene la revisión de los doce meses y la conclusión ha sido la de siempre: que está como una rosa (a pesar de que la pobre no estaba de muy buen humor porque se había quedado dormidita en el coche y yo la acababa de despertar

)
Otra cosa que le tocaba ahora al cumplir el año era la vacuna
MMR (que en España se llama
triple vírica y en lugar de a los doce se administra a los quince meses), y ya fuimos a ponérsela el sábado pasado; por cierto, ese día aprovechamos para ir a conocer el nuevo consultorio médico que han abierto en el
Citywest Shopping Centre, y que nos cae mucho más cerca que al que íbamos en
Clondalkin: se puede ir andando y tiene un horario que nos viene mejor. Irene, para variar, se portó como una campeona: lloró unos segundos al recibir el pinchazo y luego ya sonrió otra vez, y luego estuvo como si nada durante todo el día... eso sí, luego cogió un pelín de catarro, no sabemos si como reacción a la vacuna, pero vamos, nada comparado con los supercatarros que se cogía hace unos meses en la guarde
Así que ya está, ya hemos hecho los deberes de los doce meses, espero que no haya que volver a ver al médico o a la enfermera en bastante tiempo, que llevamos una temporadita... En España al final durante el mes de diciembre acabamos llevándola tres veces, por suerte ninguna de ellas para nada grave: primero para una revisión general, luego porque andaba un poco más quejica de lo normal y resultó que tenía un poco de otitis, y unos días después para comprobar que la otitis se le había pasado. Por cierto, una de esas tres veces la pesaron y la moza ya andaba cerca de los diez kilitos (hoy también la han pesado pero la báscula estaba en libras y ni me preocupé en memorizarlo, eran veintidós y pico)
Total, que gracias a Dios Irene está muy sana. Y muy mayor: esta tarde, al volver de trabajar, he tenido uno de esos momentos en que me la quedo mirando y realmente me doy cuenta de lo rápido que crece...