Una buena amiga mía tiene aún la costumbre de escribir todos los años su carta a los
Reyes Magos, para pedir al año que empieza las cosas buenas que quiere que le pasen... a mí me encanta la idea pero no he llegado a hacerlo nunca porque cuando lo pienso llego siempre a la misma conclusión: estoy tan agradecida por las cosas que me han pasado durante el año que no me apetece pedir nada más, bastante afortunada soy ya.
Así que, como de costumbre, yo este año no les había pedido nada a los Reyes Magos; pero ellos, que son muy buenos, se han dejado caer por la oficina (con un poco de adelanto, que luego para el fin de semana van a estar muy ocupados) y me han dejado una sorpresita
Puede que así desde fuera no parezca gran cosa, pero para mí significa mucho: hoy he tenido una reunioncita con mi jefe y hemos estado hablando de un nuevo proyecto en el que voy a participar; suena interesante y además implica ya un poquito más de responsabilidad, será la primera vez que me encargue de un proyecto propiamente dicho, y me ha hecho mucha ilusión que mis superiores no sólo reconozcan mi trabajo y me feliciten por ello, sino que además tengan confianza en que voy a seguir respondiendo igual de bien al hacerme cargo de nuevas responsabilidades. Se ve que no termino de acostumbrarme a que me traten tan bien
¡Muchas gracias, sus majestades
Melchor,
Gaspar y
Baltasar por este inesperado regalito!