Vaya, se me va el santo al cielo y no cuento cómo fue el resto de la excursión a Kerry...
El sábado estuvimos recorriendo el
anillo de Kerry, una ruta circular de unos 170 km por el extremo sudoeste de Irlanda. Como íbamos con Irene decidimos tomárnoslo con calma y no intentar pegarnos la paliza de verlo absolutamente todo, sino más bien explorar un poco la zona para luego volver tranquilamente más adelante.
Salimos de
Killarney hacia las diez de la mañana, después de desayunar opíparamente en el hotel, e Irene ya estaba dormidita para cuando llegamos al siguiente pueblo,
Killorglin, así que decidimos no parar y seguir un poquito más, hasta
Glenbeigh y la playa de Rossbeigh, que podéis ver en la foto de arriba. Estaba un poco nubladillo y hacía viento, pero la playa era chula (supongo que será aún más chula en verano).
Luego volvimos a ponernos en ruta y fuimos hasta
Cahersiveen, donde paramos a recargar pilas en una cafetería, pero sin entretenernos mucho porque queríamos llegar a buena hora a
Valentia Island, una islita de unos 10x4 km a la que se puede llegar desde tierra firme en coche por un puente. Queríamos ir sobre todo porque allí está el
Skelling Experience Centre, un centro de interpretación sobre las Skelling, tres pequeños islotes cercanos que son una reserva natural de aves, y en el mayor de los cuales hay un
antiguo monasterio de piedra que por lo visto es muy chulo; a las Skelling se puede llegar en barquito, pero como ir en barquito con Irene no nos parecía muy buena idea de momento, queríamos al menos conocer el centro de interpretación.
Pero al llegar a Valentia Island nos esperaban un par de sorpresas: la primera ¡que el centro de interpretación cierra todos los sábados! Increíble pero cierto, nos quedamos sin verlo. No se veía ni un alma por allí, así que decidimos dar una vuelta por la isla con en coche (Irene se había vuelto a dormir) y nos pusimos a seguir unos carteles que decían "por aquí al punto más alto de la isla"... hasta que llegando al susodicho punto más alto de la isla nos esperaba la segunda sorpresa:
Pague usted aquí, por favor. Turismos: 4 euros. Sólo monedas.
¡Pero cómo! ¡Tickets de aparcamiento! ¡¡¡Allí, en mitad de ninguna parte!!! Nos quedamos los dos con cara de
¿dónde está la cámara?, mirando para todos lados y no viendo absolutamente a nadie, y al final pagamos como unos pardillos (cualquiera se arriesgaba a no pagar), sólo para comprobar (como ya nos imaginábamos) que una vez en el punto más alto de la isla tampoco había absolutamente nadie controlando
Pero bueno, al menos la vista era bonita (Skellings al fondo), aunque hacía un viento que te volabas allá arriba...
En fin, luego ya seguimos ruta pasando por
Waterville y
Caherdaniel, nos desviamos un poco junto a Castlecove para ver el
Staigue Fort (una antiguo fuerte circular de piedra), y luego paramos a estirar un poco las piernas en
Kenmare, un pueblecillo muy salado. Y de ahí ya nos fuimos de vuelta para casa porque ya era hora y se empezaba a hacer de noche, pero aún nos dio tiempo a hacer la última parada y disfrutar de la
Ladies View (algo así como
el mirador de las damas) al pasar por el
Parque Nacional de Killarney.
Cuando llegamos al hotel ya era de noche, el momento perfecto para bajar a cenar e irnos todos a la camita... y el domingo de vuelta para casa, sin prisa, que el viaje era largo y no queríamos cansar más a Irene (quien por cierto se echó otra siesta de campeonato por el camino).