... permanece unida.
Y eso somos nosotros, una familia unida. Unida y acatarrada.
Hemos caído los tres a la vez, o quizá Irene un poquito antes (¿será que se ha traído los virus de la guarde?). La pobre pasó de tener fiebre por los dientes a tener mocos y carraspera, pero ya se le está empezando a pasar. Y nosotros dos ya estamos también mucho mejor, después de unos cuantos días de mal cuerpo y dolor de garganta.
Por cierto, creo que ya lo he mencionado alguna vez en este blog, pero por si acaso: un truco que me enseñó mi hermana para acabar antes con el dolor de garganta es dormir por la noche con una bufanda puesta (o un pañuelo si es en verano), para mantener la garganta calentita; merece la pena probarlo, de verdad, aunque parezca una tontería: se duerme mejor y el catarro se cura antes... o al menos da esa impresión.