¡Ya le salieron a Irene los dos dientes de arriba!
Ya asoman los piquitos, y no sé si será sólo por eso o es que se le ha juntado con un resfriado o alguna otra cosa que haya pillado en la guarde, pero el caso es que la pobre lo está pasando un poquillo mal, hoy ha vuelto a tener treinta y ocho y medio de fiebre. Cuando le hace efecto el paracetamol y le baja la temperatura es la niña más feliz del mundo (aunque entre lo babosina que está con los dientes y los pedazo de mocos que tiene me paso el día kleenex en mano), pero se nota que hay ratos en que la pobre está muy cansada, hoy por ejemplo se ha echado una siesta de dos horas en la guarde,lo cual para ella es todo un récord.
En fin, son cosas que pasan a esta edad, demasiado suerte habíamos tenido hasta ahora con las no-enfermedades de Irene.