Todavía no os he contado mucho de la vuelta al trabajo.
La verdad es que estoy bastante contenta, ya voy haciéndome otra vez con el ritmillo y dando forma a la rutina diaria, tanto en la oficina como en casa.
Irene sigue supercontenta en la guardería, se pasa el día jugando y por las tardes cuando la recogemos está feliz pero bastante cansada; al llegar a casa le doy el pecho para merendar y la pobre se queda frita... de ahí la llevamos a la cuna y se echa una siestecita, y luego nos pasamos la tarde jugando (o viendo un ratito de Baby TV si está muy muy cansada) hasta la hora del baño. Jugamos mucho en el suelo para que practique el pre-gateo, que ya le sale fenomenal, cualquier día de estos arranca a gatear y entonce sí que será un peligro de niña.
Y así se van pasando los días. Lo malo es que tanto Fredi como yo vamos acumulando cansancio durante la semana, y como el sábado siempre quedamos con los amigos y damos una vuelta por el centro (ay, lo que echamos de menos el centro y estar más cerca de los amigos...), hemos decidido que los domingos vamos a hacer "día casero" siempre que podamos. Así hay un poquito de tiempo para todo: para trabajar, para descansar, para la vida social y la familiar
Bueeeno, pues se acabó la baja maternal, hoy ha tocado volver al trabajo.
Y la verdad es que todo ha ido sorprendentemente bien, mejor incluso de lo que yo me esperaba. El madrugón no me ha costado nada (he ganado media horita de sueño con respecto al año pasado, ahora me levanto a las seis), pero me ha dolido en el alma tener despertar a Irene, pobrecita, a las siete... aunque ella, después del atontamiento inicial, se ha puesto de muy buen humor.
El maravilloso clima irlandés nos ha regalado esta mañana, justo a la hora de salir de casa, un chaparrón de campeonato, pero como íbamos en coche no nos ha importado demasiado
Primero hemos ido a dejar a Irene en la guarde; ha sido la primera de su clase en llegar, a las ocho menos cuarto, pero daba igual que no hubiera más niños porque nada más ver a las cuidadoras se ha puesto muy contenta, le ha echado los brazos a la que más conoce, a Emma, y se ha ido con ella, y cuando yo me despedí se me quedó mirando pero tan feliz, sin protestar ni un poquito. A mí me ha parecido muy buena señal y me he quedado muy tranquila, la verdad.
Luego Fredi me ha dejado en el trabajo, donde me he tomado el día con muuucha calma (ya sabéis, el take it easy que le llaman), poniéndome al día con los emails, leyendo algo de documentación y dejando que todo fuera volviendo poco a poco a mi memoria. Ha sido muy curioso: me ha costado recordar algunos comandos que antes tecleaba quince mil veces al día, de tanto que hacía que no los usaba. Y así se me ha pasado el día bastante bien, aunque hacia las tres he tenido un ratillo un poco malo porque me ha entrado sueño, a ver si resulta que el take it easy es demasiado easy para mí...
En cuanto han dado las cinco he salido "escopetá" a buscar a Irene a la guarde, y me la he encontrado cansadilla porque había dormido muy poco durante el día, pero igual de contenta que siempre. Fredi ha venido a buscarnos a las dos, y al llegar a casa Irene la pobre se ha quedado dormidita al pecho, como cuando era más chiquitita... la hemos llevado a la cuna y la tía ¡ha dormido casi una hora! Luego un ratito de juego, el baño, la cena y otra vez a la cunita
Total, que yo creo que para ser el primer día ha estado muy bien, sin agobios, sin prisas, cansados como es lógico pero eso era de esperar. Cuando nos queramos dar cuenta ya estaremos metidillos en la rutina, en el día a día, y todo será más fácil, ¡prueba superada!
Hoy se ha pasado Fredi por la embajada a recoger el primer DNI de Irene
Me ha llamado la atención que tenga el mismo periodo de validez que los DNIs de adultos, cinco años, ¡con lo que puede cambiar un niño en cinco años! Pero si ya se la ve cambiada desde que le hicieron esa foto en el mes de mayo... Y es que la moza ya tiene casi ocho meses, los cumple mañana.
Aquí en Irlanda se les suele hacer a los bebés una revisión general y un test de audición hacia los siete meses, pero nosotras como estábamos fuera no hemos ido a ver a la enfermera hasta ayer; en teoría, como hemos cambiado de zona de residencia, tendríamos que haber ido ya al nuevo centro de salud, pero yo tenía ganas de ver a nuestra amiga Deirdre, que es salaísima (la voy a echar de menos) por última vez y así despedirnos de ella.
Lo peor es que fue un poco odisea el llegar hasta el centro con Irene en el autobús (todavía no tenemos el segundo coche), sobre todo porque tuve la mala suerte de pillar uno de los que no tiene sitio para cochecitos, y tuve que plegar el nuestro y llevar a Irene en brazos todo el trayecto (menos mal que, como dice el primo de Fredi, en todas partes hay gente buena, y me ayudaron con los bártulos tanto en la subida como en la bajada). Irene se portó muy bien en la horita de viaje a pesar de que tenía sueño, y la pobre cayó frita en cuanto la volvi a poner en el cochecito; cuando diez minutos después llegamos al centro de salud tuvimos que despertarla para la prueba de audición, y la pobre estaba tan zombi que a veces no reaccionaba, hubo que esperar un buen rato a que se espabilara para repetirle la prueba
Pero todo salió bien, y Deirdre pudo comprobar que la niña oye estupendamente, además de estar muy sana y muy activa: 8,970 kg. de peso y 70 cm. de altura (hace poco ha pegado un estirón, lo sé porque la ropa le queda mejor que antes, un poco menos ajustada y las mangas no tan largas). Se mueve un montón, ya parece que quiere gatear pero de momento sólo consigue impulsarse hacia atrás presionando con los brazos, todavía no sabe moverse hacia delante. Y ya va aprendiendo juegos de gestos sencillos, como los cinco lobitos, o las palmitas cuando le apetece, o hacer "tope" con la cabecita (aunque todavía no calcula bien y a veces nos pegamos un "cosqui"  )
Mañana, además de su cumplemes, es el último día de adaptación a la guarde, a partir del lunes ya irá a tiempo completo (snif, snif). Pero yo estoy tranquila porque veo que allí la cuidan bien y ella se lo pasa fenomenal: juega un montón, está contenta, come muy bien y duerme las siestas bastante bien, aunque protesta un poco cuando la acuestan... lo único es que mi leche no la quiere en biberón, sólo la quiere en el envase original, jajaja, así que tendremos que apañarnos con las tomas de la mañana, la tarde y la noche, que en teoría serán suficientes, y que durante el día le den las comidas sólidas.
En fin, que como veis Irene, a sus ocho meses, es ya toda una señorita; cualquier día nos pide las llaves del coche para irse por ahí de pintas con su amiga Jimena
¡Irene ha ido hoy a la guarde por primera vez!
Sólo ha sido un ratito para ir tomando contacto, una horita más o menos, y yo no me he separado de ella: la hemos sentado en una colchoneta con otro bebé y un montón de juguetes, y se lo ha pasado genial enredando mientras yo aprovechaba para charlar con las cuidadoras, que me han parecido muy majas (o mejor, "mu salaínas", que se note que soy extremeña  )
Mañana volvemos de nuevo, y esta vez saldré un ratito de la habitación para que se vaya acostumbrando a estar sin mí; durante toda esta semana y la que viene la idea es ir aumentando progresivamente el tiempo que pasa en la guarde, hasta que llegue el día 20 que yo empiezo a trabajar y tendrá ya que quedarse el día entero... yo creo que no va a haber ningún problema porque la verdad es que a la pobre Irene, con el trajín que nos hemos traido este verano, la hemos acostumbrado a estar con un montón de gente distinta, a ratos conmigo y a ratos no, y a estar en muchos sitios distintos también, así que no es como si estuviera acostumbrada a pasar siempre el día en casa conmigo.
Lo único malo es que precisamente por habernos traido este trajín y haber llegado apenas hace una semana a la casa nueva (esto me recuerda que tengo pendiente un post sobre el tema de la "vuelta a casa"), todavía la rutina diaria no la tenemos muy bien establecida, y sobre todo las siestas las estamos haciendo cada día de una manera, pero esperemos que poco a poco se vaya asentando todo y cojamos otra vez el ritmo.
Por cierto, aprovecho para comentaros todo lo que se ha espabilado Irene en estos dos meses que hemos estado fuera, ¡madre mía! Fredi dice que nos habíamos llevado un bebé y nos trajimos de vuelta una niña... yo creo que a tanto no llega, pero casi
El caso es que la moza está enorme, pero ENORME y tan regordeta como siempre, ya debe de andar cerca de los nueve kilos (la pesamos en León en una farmacia y con ropa pesaba 8.770 kg). Sus abuelos la han enseñado a hacer palmitas, y las hace cuando se pone muy muy contenta. Come la mar de bien, un poquito de todo: verduras con carne a mediodía, fruta de merienda y cereales para cenar, y todo parece que le gusta, sobre todo cuando le dejamos una cuchara para que vaya practicando el metérsela en la boca. Y el baño le sigue encantando, ahí lo que practica es la técnica de sacar toda el agua de la bañera a salpicones
Si la ponemos en el parque se queda sus buenos ratos jugando sentadita, y cuando ve un juguete que le gusta un poco más allá se lanza en plancha... ya tiene una movilidad increíble, sólo se atasca cuando se queda boca arriba o en algún rincón donde no pueda maniobrar. Todavía no gatea pero sí se impulsa con los brazos para arrastrarse boca abajo y girar o desplazarse, y fuera del parque ya empieza a ser un peligro porque se tira a por las cosas y como la cabeza pesa más que el resto, pues de cabeza que va...
Total, que viéndola así "tan mayor" me da la sensación de que no va a tener muchos problemas en adaptarse a la guarde, y que se lo va a pasar superbien, igual (¡seguro!) lo paso yo peor que ella con la separación, pero en fin... ya os iré contando qué tal evoluciona el asunto.
|