Estos días en León son las fiestas de San Juan y San Pedro, aunque la verdad es que Irene y yo no nos estamos enterando mucho, lo único es que cuando salimos de paseo vemos un montón de animación y gente por la calle.
Nosotras seguimos a nuestro ritmo: nos levantamos más o menos a las nueve y media, desayunamos (primero yo y luego ella), nos vestimos y salimos con la abuela Maripaz a dar un paseo y hacer los recados del día; durante ese rato Irene aprovecha para echarse una siestecita. Luego normalmente vamos a ver a la bisabuela Lucila, que está como loca con su bisnieta (normal, a sus 93 años, la niña la llena de alegría), y luego ya volvemos para casa para que coma Irene.
El abuelo Alfredo, que ahora está trabajando en México, llama siempre a mediodía para ver un ratito a su nieta por
Skype, y después de charlar un rato con él Irene se va a dormir la siesta (ya esta vez siesta oficial en la cunita; a veces le cuesta menos dormirse y a veces le cuesta más...) y los mayores aprovechamos para comer e intentar dormir un ratito la siesta también.
Luego por la tarde Irene merienda, primero leche y luego la papilla de frutas, que sigue comiéndosela fenomenal. Ayer hicimos la prueba con manzana y parece que también le gustó
Y después solemos ir a dar otro paseíto, muchas veces con amigos o familiares, e Irene casi siempre se echa la tercera siesta del día. Volvemos a casa como mucho a las nueve, para hablar primero un ratito con
Papá, también por Skype, y luego empezar con el baño (que le encanta), la cena, el cuento que le lee su tita Sara (o su abuela Maripaz, a turnos), y hala, a la cunita a dormir. Por la noche Irene duerme unas noches mejor y otras peor; se sigue despertando para comer cada cierto tiempo, yo creo que ya más por costumbre que por hambre, pero bueno.
Así que ya veis, nos hemos metido ya en una rutina... pero ¡ay! Que el domingo toca cambiar otra vez: nos vamos para Cáceres, o más concretamente al
Casar, donde los otros abuelos tienen un chalecito con piscina, para ver si al fin podemos disfrutar un poco del buen tiempo, ahora que empieza a hacerlo. Y otra vez Irene se descentrará un poquillo y habrá que volver a empezar... me parece a mí que después de este viaje la señorita Ïrene va a ser todo terreno, va a aguantar lo que le echen