Bueeeno, pues hoy ha sido mi último día en el trabajo por una temporadita.
Ha sido un día raro. Bueno, en realidad toda la semana ha sido rara: por un lado, Fredi ha estado trabajando unos días también en
Citywest, el mismo parque empresarial donde estoy yo, y hemos podido comer y volver para casa juntos en el bus.
Y por otro lado, me he pasado toda la semana intentando cerrar temas, reuniendo información para hacer el "handover" a mis compañeros (o sea, traspasarles mis tareas sin acabar) y haciéndome a la idea de que voy a estar ¡ocho meses! sin pisar la oficina. Y ya sabéis, siempre se juntan cosas para última hora, y siempre hay cosas que te gustaría terminar pero no hay manera de tenerlas a tiempo... aunque la verdad es que estoy muy contenta, incluso ha habido tiempo para pasar hoy a producción una pequeña herramienta web en la que he estado trabajando
Total, que hoy en realidad no he trabajado casi nada, como era de esperar: hoy ha sido el día de cerrar todo lo cerrable, traspasar lo traspasable, hacer una buena limpia en el correo y despejar el escritorio... y por supuesto... ¡celebrar la despedida!
Lo hemos celebrado saliendo a comer fuera todo el equipo (¡a cuenta de la empresa!), incluido mi jefe y el jefe de mi jefe. Hemos ido a una tienda/restaurante nuevo que han abierto los de
Avoca, y que la verdad es que está fenomenal (la tienda un poco bastante pija, pero total, no íbamos para comprar...) La comida estaba buenísima, sobre todo los postres: mi mousse de chocolate estaba de verdad im-presionante.
Pero antes de eso me ha tocado pasar un poco de vergüenza, no en el restaurante, sino antes, en la oficina: he tenido ese típico momento en que TODO el departamento de informática (CIO incluido) se reúne alrededor de tu cubículo y se te queda mirando... y te empiezas a poner colorada y no sabes adónde mirar porque sabes lo que se te viene encima... tu jefe suelta un discursito, te da una bolsita con regalos de parte de todos... y ¡entonces te toca hablar a ti! Bueno, salí como pude del paso (la verdad es que ya me imaginaba que iba a pasar esto), le di las gracias quince mil veces a todo el mundo y abrí los regalitos: una mantita para Irene, unos jaboncitos y tal para su mamá, y un par de vales de ésos que sirven para comprar casi de todo en un montón de tiendas
Y así se ha pasado el día, superrápido, y cuando me he ido a dar cuenta ya estaba recogiendo para irme a casita... en fin, creo que nadie se lo ha creído mucho cuando he dicho que lo voy a echar de menos, pero yo creo que sí lo voy a hacer, por lo menos al principio, hasta que llegue Irene y se nos olvide todo el resto del mundo