Hoy he ido al ginecólogo, y según los cálculos Irene ahora pesa... ¡casi dos kilos trescientos! ¡Bieeeeeeeeenn!
Hace tres semanas me dijeron que pesaba un kilo seiscientos cincuenta... ¿de verdad puede un bebé crecer tanto en tan poco tiempo? ¡Más de medio kilo! ¿O será que los cálculos estos no son muy fiables?
El caso es que el otro día en la clase de yoga había una madre comentando que le habían dicho que el bebé era relativamente grande para ella (y eso que ella es bien alta, pero al parecer su marido lo es todavía más), y otra le dijo que estas cosas pasaban, que a ella en una visita le dijeron que el niño era grande y en la siguiente que era pequeño, o sea que el niño había "encogido"
Total, que como orientación está bien pero tampoco hay que obsesionarse con estas cosas, lo importante es que todo sigue estupendamente.
Y yo ya me encuentro mejor, creo que mañana ya estaré bien para ir a trabajar. Dicen que los antibióticos tardan 48 horas en empezar a hacer efecto, y ayer la verdad es que durante el día no noté casi mejoría, pero luego por la noche he dormido fenomenal (fenomenal para lo que es una embarazada de ocho meses, es decir, levantarse dos/tres veces al baño

), y como ya toso mucho menos tengo la espalda mejor. Así que después de dos días de dedicación exclusiva al sofá y la mantita, hoy por lo menos cogeré papel y lápiz y me sentaré a hacer la lista de cosas que todavía necesitamos comprar para cuando venga Irene, por ejemplo pañales, y ya de este fin de semana no pasa completar la bolsa para llevar al hospital.
No vaya a ser que al final Irene decida adelantarse y nos pille desprevenidos...