Irene y yo fuimos ayer a ver al señor doctor:
- Ya cada vez está más claro que es una Irene y no un Diego, aunque como dice mi hermano, hasta que no nazca no se puede saber cien por cien seguro
- Se calcula que pesa más o menos un kilo seiscientos cincuenta gramos.
- Ya está colocada en "posición de salida", con la cabecita para abajo
Y sigue dando patadas, que es lo importante. Y yo ya voy sintiendo las famosas contracciones de Braxton-Hicks: es muy curioso, la tripa se pone dura unos segundos (no creo que llegue ni a un minuto) y luego se relaja, y no duele ni nada; se supone que son "ensayos" que va haciendo el cuerpo para cuando haya que empezar con las contracciones de verdad.
La próxima cita con el médico es dentro de tres semanas... hasta entonces seguiremos con los preparativos: esta tarde llegan a Dublín los abuelos maternos con un cargamento de ropa de recién nacido y otras cosas necesarias para el gran momento, así que supongo que en este fin de semana haremos inventario de qué es lo que tenemos y qué es lo que nos falta. Todo para que Irene empiece con buen pie en esta vida