En estos tiempos en que vivimos, cuando una se queda embarazada no sólo tiene que plantearse cómo contarlo a la familia y los amigos... también tiene que decidir cómo y cuando contarlo en el trabajo.
Éste es un tema delicadillo, porque aunque en teoría no debería haber ningún problema por el hecho de que una empleada se quedara embarazada, tuviera a su niño/a y disfrutara de la baja maternal correspondiente, en la práctica todos sabéis que hay cierto miedo, y por desgracia muchas veces ese miedo es justificado.
Para mí ha dado la casualidad de que esta situación se me ha presentado trabajando ya en Irlanda; yo la verdad es que he preferido avisar a mi jefe cuanto antes, por una parte porque me apetecía, ya que hay bastante confianza, pero sobre todo por si acaso empezaba a encontrarme mal y tenía que faltar alguna vez, me parecía mejor que se supiera el porqué. Así que, si hace dos viernes supimos "oficialmente" lo del embarazo, ese mismo día llamamos a la familia, a lo largo del fin de semana llamamos también a los amigos, y al lunes siguiente yo ya di la noticia en la oficina.
Todo fue muy bien, mi jefe se alegró y me felicitó sinceramente, y en ningún momento vi una cara rara ni oí ningún comentario extraño. Es más, yo me esforcé en recalcarle que me encontraba perfectamente y que esto no iba a afectar a mi rendimiento en el trabajo, y él me miraba y me decía: "claro, ¿por qué iba a afectar?" Y cuando le mencioné que sentía que tuvieran que buscar un sustituto para cuando cogiera la baja maternal, me dijo que no había problema, que todo el mundo tiene derecho a la baja maternal igual que todo el mundo tiene derecho a sus vacaciones. Un par de días después aproveché una reunión del equipo para comentar la noticia a mis compañeros, que también se alegraron mucho, y al día siguiente hasta el jefe de mi jefe se acercó todo sonriente a felicitarme; después de eso, ni un comentario más, seguimos trabajando como siempre. Vamos, que yo sabía que no se lo iban a tomar nada mal, pero aun así me sorprendió que se lo tomaran tan tan bien...
Después, pensándolo ya más despacio, me di cuenta de que en mi entusiasmo se me había olvidado tener en cuenta dos factores bastante importantes, que toda persona normal habría considerado en esta situación:
1) Todavía no ha terminado mi periodo de prueba de seis meses en la empresa, y
2) El proceso anual de evaluaciones se está llevando a cabo precisamente ahora.
Al darme cuenta de esto, yo misma me sorprendí de mi propia tranquilidad; seguramente lo suyo hubiera sido esperar un poco antes de soltar la noticia, pero es que sinceramente estaba segura de que mi embarazo no iba a afectar a mis condiciones laborales ni a mi evaluación... y en efecto, así ha sido: hoy mismo he tenido una reunión con mi jefe, y me ha comunicado lo siguiente:
1) Ya he superado oficialmente mi periodo de prueba en la empresa, aunque técnicamente sólo llevo cinco meses trabajando en ella, y
2) Mi evaluación ha sido buena, están muy contentos conmigo.
Luego... una vez más tengo que decir que he tenido mucha suerte de caer en la empresa en la que he caído: desde el primer día me he sentido valorada en mi puesto de trabajo, y las noticias de hoy sólo vienen a confirmarlo