
Bueeeno, pues después de seis diítas libres en Semana Santa, mañana toca volver a trabajar... Perdonad que no haya escrito en estos días, la verdad es que he desconectado completamente (lo cual viene muy bien de vez en cuando), y el ordenador es que ni lo he tocado
Os resumo un poco: nuestro viaje empezó el miércoles; por la mañana fuimos a buscar el coche que habíamos alquilado en
Hertz (nos desesperamos un poco porque los de la oficina eran leeeeeentos como ellos solos), y después de prepararlo todo salimos para
Galway. Íbamos sin prisas porque a) no conocíamos la carretera, y b) nunca habíamos conducido por la izquierda ni en un coche con el volante al otro lado (ahora Fredi ya lo ha probado y dice que no está tan mal, pero yo esta vez no lo he intentado, a lo mejor a la próxima). Por el camino nos desviamos un poquito para visitar
Clonmacnoise, un monasterio en ruinas muy conocido por sus cruces celtas, y era chulo pero lo vimos deprisa porque hacía un viento considerable, un frío también considerable y además llovía (vamos, las maravillas del clima irlandés todas juntas)
Por la tarde llegamos a Galway, y tras un pequeño recorrido "turístico" en coche llegamos por fin al
Jurys Inn, el hotel donde teníamos reservada habitación. El hotel (una vez que lo encontramos) estaba muy bien situado, justo al lado de los antiguos muelles y la zona peatonal de Galway, donde había un ambiente muy animado; cenamos en un restaurante italiano y nos fuimos a descansar.
El jueves fuimos a conocer los
acantilados de Moher, que son chulísimos, chulísimos, chulísimos (la foto de este post es parecida a la del anterior, con la diferencia de que ésta ya la hemos hecho nosotros

) Las carreteras hasta allí son un poco/bastante malas, y es verdad que hace mucho viento y frío (gracias Aya por el consejo del abrigo, tenías razón), pero con todo merece la pena ir a verlo, en serio. Los acantilados están situados en la región de
El Burren, donde el terreno es muy curioso; nos recorrimos un poco la zona en coche y comimos en Doolin, en un pub llamado McGanns donde ponían música tradicional irlandesa... (buena la música, ¿eh, Mamen?)
El viernes por la mañana dimos la última vuelta por Galway para ver la catedral (muy chula) y la universidad, y luego ya cogimos los bártulos y nos fuimos de vuelta a Dublín. Aquí en Irlanda pasa una cosa curiosa el día de Viernes Santo: está prohibida la venta de alcohol, por lo que todos los pubs están cerrados ese día; como no encontramos ningún sitio típico abierto por el camino (la verdad es que ni lo buscamos, porque sabíamos que no lo iba a haber), acabamos comiendo en una hamburguesería. Por la tarde, como llegamos pronto a Dublín, nos fuimos a dar un paseo por el parque de Santa Ana, que está cerca de nuestra antigua casa y es muy chulo también.
El sábado ya devolvimos el coche alquilado, después de llevar a mi hermana Mamen al aeropuerto, y tras un par de días más de descanso ahora volvemos a nuestra vida normal... pero lo hemos pasado fenomenal, nos ha encantado este viajecito por Irlanda, y lo mejor es que va a ser tan sólo el primero de muchos