Mis compañeros y yo hemos estado hoy (y seguiremos hasta el miércoles) en un curso de formación. Se trata de aprender a manejar mejor una herramienta con la que tenemos que trabajar a diario, y para enseñarnos ha venido un chico de la propia empresa desarrolladora (un chico alemán, por cierto, es curioso oír hablar inglés con distintos acentos)
En total somos cinco "alumnos" en el curso, y de distintos niveles: desde John que se las sabe todas porque lleva la tira de años trabajando en esto, hasta yo (la yogurina del equipo) que no tengo prácticamente ni idea. Y vale que el tema del curso no es lo más apasionante del mundo (sobre todo a la hora de la siesta), pero creo que nos va a ser bastante útil.
Además me ha pasado lo de siempre: no he podido evitar hacer comparaciones con mis anteriores empleos; en mi experiencia personal, la formación en el puesto de trabajo había sido hasta ahora:
- Completamente inexistente (en muchos casos), o bien
- En forma de charla impartida por un gerente/jefe de proyecto/compañero consultor con un poco más de idea (preparada a toda prisa a altas horas de la noche o durante el fin de semana, porque no os vayáis a creer que por tener que dar el curso se le liberaba del resto de tareas, y por supuesto siempre se le encargaban los cursos a gente ya de por sí muy atareada), o bien
- En un curso concertado con una empresa externa, fuera de la oficina (lejos de ella) y fuera también del horario de oficina, es decir, además de las horas de trabajo habituales (y saliendo a horas intempestivas tipo las diez de la noche)
Supongo que por eso ahora valoro bastante la formación que me están dando, aunque como os digo no sea el tema más apasionante del mundo. Pero al menos es algo muy orientado a nuestro trabajo, impartido por un experto, "a domicilio" y en horario laboral.