... de Isabel, un bebé precioso de cuatro mesecitos
El viaje relámpago a España ha estado muy bien, nos ha cundido mucho. Eso sí, íbamos un poco mosqueados con el asunto de la
T4, pero luego no hubo grandes problemas (claro que si leéis
el blog de Fredi igual os lo encontráis despotricando de lo que tardaron en salir las maletas y de esto y lo otro y lo de más allá, por mucho que yo siga opinando que no estuvo tan mal)
Bueno, el caso es que el viernes lo dedicamos a hacer gestiones que teníamos pendientes en Madrid (¡hay que ver lo que da de sí media hora en
El Corte Inglés, y ya por la tarde/noche nos fuimos para Cáceres.
El sábado nos pusimos todos guapos y nos fuimos al bautizo. La niña se portó muy bien (pobrecita, qué susto debe de ser que te echen un chorro de agua por la cabeza, así, sin avisar); luego nos fuimos por ahí de comilona y nos pusimos morados de productos
typical Spanish. Por la tarde quedamos con unos amigos para tomar unas tapas (o sea, más atracón de productos
typical Spanish) y echarnos unas risas poniéndonos al día, que hacía la tira que no nos veíamos.
Pero todo lo bueno se acaba... El domingo había que irse tempranito para llegar con tiempo a la dichosa T4, así que después de despedirnos de todo el mundo (la familia, los amigos y el coche, que se quedaba en Cáceres también) nuestro cuñado (y afortunado papá de Isabel) nos llevó a Madrid.
Y como os digo no hubo más problemas con la T4, aunque sí es verdad que hay que ir con mucha antelación porque las distancias son enormes. A nosotros nos dio tiempo a dar una vueltecilla y cotillear, pero debimos de perdernos alguna zona chula, porque luego oímos rumores de que había un local enorme de
Zara que nosotros no habíamos visto por ninguna parte (sólo vimos las típicas tiendas
Aldeasa de perfume, tabaco y bebidas)
En fin... Lo hemos pasado muy bien, a ver si el próximo viaje lo organizamos un poquito más largo para que no se pase tan rápido.