Esto de tener gimnasio en la empresa es una gozada: puedes desconectar un rato a mediodía (en mi caso dos veces por semana), hacer ejercicio, relajarte y empezar la tarde mucho más despejado. En Madrid también llegué a hacerlo una temporada, pero me resultaba más estresante porque tenía que darme una carrera para llegar al gimnasio, que estaba un poco lejos.
Ahora voy normalmente los lunes y los viernes, un día a
yoga para principiantes y otro a
pilates, y en las dos clases me pasa lo mismo; los ejercicios de flexibilidad no se me dan mal (de algo tenían que servirme tantos años de ballet), los de equilibrio y los abdominales más o menos los llevo bien, pero cuando toca sostenerse con los brazos me derrumbo por completo: no tengo naaada (pero naaada) de fuerza en los brazos.
Y la verdad es que, haciendo memoria, me doy cuenta de que siempre me ha pasado eso. Nunca he sido una chica deportista, lo mío era bailar, y aunque los bailarines de verdad tienen unos músculos muy fuertes (aunque no lo parezca) en los brazos también, yo nunca llegué a fortalecer mucho los míos. Resultado: en primero de B.U.P. los compañeros me llamaban "la mujer de goma" porque según ellos me doblaba como un chicle, pero por contra las flexiones siempre fueron mi pesadilla, a la tercera o cuarta acababa tirada por el suelo. Y por cierto, ahora que recuerdo, en aquello de hacer "el pino" sin apoyar la cabeza también era desastrosa.
Muchos años después, ya en Madrid, me dio una vez por apuntarme al
Holiday Gim y empezar con una tabla de ejercicios de ésas con pesas, máquinas, etc. Duré aproximadamente dos semanas y a la tercera me aburrí y dejé de ir; lo único que seguí aprovechando un poco más (no mucho) de mi flamante abono anual fueron la máquina de remo y las clases de "stretching" de los sábados por la mañana... hasta que me acabé volviendo todavía más vaga y dejé de ir definitivamente.
En fin... Volviendo al presente, hoy he probado la clase intermedia de yoga, que me habían dicho que era algo durilla, a ver qué tal. Y ha ido bastante bien: me ha gustado, era un nivel algo más alto pero no imposible, y a ratos hasta me he sentido como en los viejos tiempos de las clases de danza... hasta que me he dado cuenta de que en estos últimos años he perdido la forma por completo, y de que me costará bastante recuperarla, y me ha dado un poco de rabia.
Pero qué le vamos a hacer, al fin y al cabo... ¡lo importante es participar!