Bueno, chicos, el post anterior en realidad era de ayer, pero la PDA se había vuelto a poner en huelga y se negaba a sincronizar, así que no lo pude pasarlo al blog en su momento.

Hoy la novedad principal es que me he puesto música para viajar en el bus. No lo había hecho hasta ahora porque nos habíamos dejado en Madrid los dos reproductores de MP3 que teníamos, pero ahora Fredi me ha instalado un programita de música en la PDA (qué partido le estamos sacando a la PDA, mira tú), y esto ya es otra cosa. Hoy he ido escuchando la banda sonora de la serie
Sex & the City, que tiene un poco de todo y es bastante marchosilla.
Es curioso cómo cambia el panorama cuando le pones música de fondo. Me estoy acordando ahora de una escena de la película
Tesis que me pareció muy curiosa: la protagonista (Ana Torrent) está en la universidad, ahora mismo no recuerdo si en la biblioteca o la cafetería, escuchando música clásica con los auriculares, y se le acerca desde lejos un desconocido, otro de los protas (Fele Martínez) que también lleva auriculares, pero está escuchando música guitarrera a todo volumen. La cámara va cambiando entre lo que ve ella (a él acercándose) y lo que ve él (a ella cada vez más cerca), cambiando la música cada vez, y al espectador le da la sensación de que a pesar de estar en la misma habitación viven en mundos completamente distintos.
A partir de que vi esa película me paro a fijarme muchas veces en la música de fondo que le ponen a las escenas en la tele o en el cine, y a preguntarme en qué cambiaría la historia si la lo que sonara por detrás fuera completamente distinto. Seguramente, cambiaría bastante. Y si queréis, haced la prueba: a próxima vez que vayáis escuchando música en el coche, o por la calle en vuestros reproductores de MP3, mirad a vuestro alrededor y daos cuenta de cómo lo que estáis escuchando influye en la forma en la que lo veis todo.
Bueno, al menos a mí me pasa eso...