Hala, ya ha pasado otra semana más, dentro de nada Irene tendrá un mes...
Ya se la ve mucho más espabilada: se queda tranquilita y despierta a ratos observando a su alrededor, nos mira y nos sigue con la mirada si nos movemos, girando la cabecita, y hasta a veces nos sonríe (y ahora ya no parecen sonrisas involuntarias, como las de cuando se está quedando dormidita... o igual son las ganas que tenemos de que al fin nos regale una sonrisa

)
Además ya va estando más rolliza, se nota que va cogiendo peso, y lo que es más importante, se nota que come bien. El miércoles fuimos a pesarla al centro de salud, y la tía superó todas las expectativas:
¡3.450 Kg! En sólo ocho días había engordado 400 gramos, que está muy pero que muy bien. La verdad es que estas cosas animan un montón, porque uno de los "inconvenientes" de dar el pecho es que no sabes realmente cuánto está comiendo el bebé, y te preocupas pensando si será suficiente... pero viendo que Irene está feliz, que coge peso y que gasta pañales que da gusto, estamos tranquilos.
Estamos tranquilos... aunque cansados, porque lo que todavía no llevamos muy controlado es el tema de dormir a la niña. Hemos hecho varios intentos de ponerle chupete pero no hay manera, no le gusta nada; los primeros días no se lo dimos porque se dice que puede interferir con la lactancia (que el bebé se haga un lío y luego no se agarre bien al pecho), y cuando hemos ido a ponérselo ya no colaba... según Fredi es demasiado tarde para engañarla, donde esté la teta que se quite lo demás
Así que una de las formas de dormirla que tenemos ahora es dejar que se quede dormida al pecho después de la toma, o incluso ponerla al pecho para que se tranquilice cuando está llorando mucho. La otra forma es la típica de cogerla en brazos y pasear meciéndola, pero no siempre funciona y si funciona es después de un buen rato, fácilmente una hora... pero bueno, todo el mundo nos dice que con el tiempo la cosa se irá normalizando y le costará menos coger el sueño (esperemos que sea verdad)
Por las noches, siguiendo el consejo de Blanca y Jose, a veces le doy el pecho tumbada y nos quedamos las dos fritas después de un ratito, pero me da la impresión de que de esta manera come muy poco, porque es una niña muy dormilona y siempre hay que estar haciéndole cosquillas y cosas así para que siga comiendo. Por eso alterno con darle de mamar al estilo tradicional, sentada en la cama apoyando la espalda en el cabecero, y aun así ¡a veces también yo me quedo medio dormida!
Y hablando de mamar... mi niña me reclama, en un par de días os sigo contando.