Ya se sabe, es la época de los catarros, las gripes, etc. La semana pasada le tocó a Fredi y ahora me está tocando a mí... la suerte es que es un simple resfriadillo nada más, no gripe ni nada parecido, ni siquiera un catarro fuerte.
Pero de todas formas es un poco incordio, porque estando embarazada te recomiendan no tomar ninguna medicación, salvo paracetamol si hace realmente mucha falta, pero como hemos dicho que es un simple resfriadillo, prefiero no tomar nada de nada. Y claro, sin nada que los pare, los síntomas ahí están, incordiando
(Obsérvese que utilizo la palabra
resfriado en vez de
constipado, que es lo que yo utilizaría normalmente... si no fuera porque de tanto leer sobre los trastornos del embarazo,
constipado siempre me recuerda a
constipation, que en inglés significa
estreñimiento, y como que no me resulta una palabra muy agradable)
La cosa empezó el viernes por la tarde, siguiendo en mi línea habitual de ponerme mala sólo en fin de semana o vacaciones para no tener que faltar al trabajo (recuerdo que hace un par de años en Madrid me pedí dos días por mi cumpleaños y me los pasé en la cama con un buen catarro, y luego me recuperé justo a tiempo para volver a trabajar

). En el momento en que vi venir el resfriado, pensé que la mejor manera de pasarlo era descansar mucho y dejar a mi cuerpo luchar en paz, así que me he pasado prácticamente todo el fin de semana con la bufanda puesta, bebiendo mucha agua y descansando, o bien en la cama o en el sofá, leyendo revistas o durmiendo, y me ha venido fenomenal.
Bueno, más que una bufanda era un pañuelo lo que llevaba al cuello, porque todavía no hace frío para bufanda, pero sinceramente lo de dormir con bufanda cuando se está malo de la garganta es de lo mejor que se ha inventado, os lo recomiendo. Seguro que os hace gracia la idea; yo también me estuve riendo muchos años hasta que lo probé... pero probadlo y veréis que funciona, mantiene la garganta calentita y hace que te cures antes.
En fin, que ha sido un fin de semana diferente, he aprovechado para descansar mucho y empaparme de revistas y libros sobre bebés (ya casi hemos superado la época de leer sobre el embarazo, ahora hay que aprender todo lo que se pueda sobre la siguiente fase), y de paso vaguear un rato que tampoco viene mal. Mañana toca visita al señor médico, ya os contaré si hay alguna novedad.